Árbol seco ana maria jurado

Árbol seco

Caminamos juntos sierra arriba. Contestaba a mis preguntas con frases breves. Su rostro completaba las respuestas: “Fueron tiempos difíciles”. “Me reclutaron para comisionado militar”. “Los amarrábamos al árbol, por eso se secó… se cansó. Ahí morían”.

—¿Mujeres y niños también? —pregunté.
—Sí —respondió con amargura—. Caminamos. Llegamos por fin al árbol, ahora seco. Felipe Pascual sacó con lentitud incienso, ocote, candelas y varias hierbas.

—Sólo así se espantan los espíritus —dijo. Empezó a orar en su lengua. Lloraba. —Mi… hijo… también.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>